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NORMAS ANTES QUE ÓRDENES

NORMAS ANTES QUE ÓRDENES

Alrededor de los temidos dos años, los niños empiezan a desarrollar su sentido del “yo”, su independencia y, cómo no, sus conductas más opositoras. Puede que como padre/madre te identifiques si hablo de pasar el día dando órdenes, regañando, llamando su atención o chantajeando a tus hijos para conseguir que obedezcan ante una petición (apaga la luz, ven a comer, recoge los juguetes, lávate los dientes, etc.). 

Por eso, en el post de esta semana, vamos a recopilar algunas de las razones más frecuentes de este comportamiento y cómo abordarlo desde la calma, respondiendo de forma ajustada al desarrollo y razonamiento de nuestros peques.

En primer lugar, debemos prestar atención a cómo son esas muchas ocasiones, ante estas órdenes, es posible que los niños no comprendan lo suficientemente bien lo que les pedimos o nos enredamos en un discurso con demasiadas palabras/frases donde existen demasiadas órdenes y no llegan a saber cuál atender.

Además, es importante que todos los cuidadores compartan las mismas normas y que las consecuencias al no hacer caso se cumplan SIEMPRE. Si dejamos que en alguna ocasión no sea así, es más que suficiente para que el niño aprenda a que tiene una oportunidad de salirse con la suya porque ya le ha pasado en otras ocasiones.

 

Pero, ¿cómo conseguir que los niños obedezcan?

1. Es primordial establecer unas normas claras y concretas, definidas en espacios, tiempos y personas, siempre adaptadas a la edad de los peques (por ejemplo: los juguetes se guardan en el cesto al terminar de jugar). En ocasiones, puede sernos útil elaborar un panel con imágenes o pictogramas, ya que la información visual a estas edades es mucho más fácil de retener que la auditiva. Las órdenes que demos al niño estarán siempre referidas a esas normas y serán solo un simple recordatorio.

2. Aseguraos de que están atendiendo cuando deis la orden, llamando su atención antes de hacerlo.

3. Las órdenes deben ser sencillas, de una en una, donde se exponga brevemente qué esperáis que hagan. Además, debemos dejar un tiempo prudencial para que la lleven a cabo. Nunca deben ser en forma de pregunta (¿quieres venir ya?).

4. Cuando los niños cumplen las normas u obedecen una orden, debemos prestar mucha más atención a su comportamiento y elogiarlo para conseguir que esta conducta se repita en las próximas ocasiones.

 

¿Qué podemos hacer si continua sin obedecer?

Llamaremos su atención un máximo de tres veces (la primera para recordar la norma, la segunda pronunciando la orden con más contundencia y la tercera anticipando las consecuencias si no obedece).

- Cuando desobedecer tenga una consecuencia negativa, lo acompañaremos con una pequeña reprimenda, recordando la norma y razonando brevemente por qué hay que cumplirla.

- Para niños de mayor edad, podemos retirar algunos privilegios, sobre todo si la falta de respuesta es habitual. Esta consecuencia hay que aplicarla de forma inmediata y el tiempo de retirada será breve (para que os resulte más fácil cumplirla sin caer en la tentación de rendiros).

- Es importante ser coherentes y cumplir las consecuencias, además de encontrar el común acuerdo entre la propia pareja para no mostrar al niño la probabilidad de negociar con alguno de vosotros.

 

En definitiva, cuando existe en los niños una cierta resistencia a la obediencia, necesitamos aplicar los límites con firmeza, es decir, con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. El punto crítico, adecuado y justo, el de la firmeza, está entre lo ligero y lo autoritario.

 

Y si quieres saber más sobre estimulación infantil, atención temprana e ideas sobre maternidad y el desarrollo de los peques, no te pierdas el blog de MAMOI.

 

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