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TARTAMUDEZ INFANTIL: QUÉ ES Y CÓMO ACTUAR

TARTAMUDEZ INFANTIL: QUÉ ES Y CÓMO ACTUAR

Entre los 18 meses y los 4 años de edad tiene lugar una etapa en el desarrollo del lenguaje de los niños en la que puede aparecer una tartamudez evolutiva en la que suelen repetir palabras o les cuesta continuar una frase que ya han comenzado, atascándose en la misma. Sin embargo, en niños mayores de 5 años que presentan estos síntomas sería conveniente valorar la dificultad para poder iniciar una intervención logopédica. Además, es posible que se acompañe de tensión, esfuerzo físico e incluso eviten hablar en público.

Los periodos de disfemia evolutiva están vinculados a sus esfuerzos por aprender todas las reglas del lenguaje oral, por lo que suelen repetir sonidos y sílabas, casi siempre al inicio de una oración. A partir de los 3 años, la repetición pasa a ser de palabras (“Yo-yo-yo quiero”) y de frases (“no puedo-no puedo-no puedo ir”). Esta falta de fluidez verbal hace también que cambien de tema a mitad de frase o que dejen algunas sin terminar, sobre todo cuando están más cansados, excitados o nerviosos. Este período puede durar días o semanas, incluso desaparecer unos meses y volver a aparecer después.

La disfemia evolutiva es recibida de diferentes formas por los padres, considerando la mayoría como normales estos errores del habla. Sin embargo, hay familias que muestran una preocupación excesiva ante este comportamiento y corren en busca de ayuda a consultas que “aprovechan” la situación.

El papel de la familia es realmente fundamental, y en algunos casos complementario al trabajo logopédico o de la figura del Maestro/a de Audición y Lenguaje. No obstante, existen algunas pautas para que, desde el contexto del hogar, se pueda apoyar el desarrollo del lenguaje en los casos de disfemia evolutiva:

1. No terminar sus frases ni presionarle para que acabe, dejar tiempo para que hable por sí mismo y vaya comprendiendo que puede hacerlo. La escucha activa y un gesto amable como la sonrisa pueden hacer que valore mucho más su esfuerzo.

 

2. Evitar etiquetar al niño como “tartamudo” ni hacer alusiones a su dificultad cuando él esté delante.

 

3. Ofrecer el modelo adecuado: hablar de forma relajada, despacio y usando palabras/frases más sencillas para que intente copiarnos.

 

4. No corregirle ni hacer repetir palabras en las que se haya “atascado”, ya que se sentirá evaluado cada vez que habla, pudiendo derivar incluso en un problema de mutismo.

 

5. Realizar con él ejercicios de respiración y soplo (con pajitas, papel de seda, hacer pompas, hinchar globos, apagar velas…).

 

6. Trabajar conductas como la ansiedad o el miedo mediante cuentos y actividades de relajación.

 

Ante un caso de disfemia evolutiva es muy importante tranquilizar a la familia y hacerles ver que sus errores con el habla ocurren debido a que está desarrollando o aprendiendo una nueva habilidad, intentando que su expresión concuerde con las ideas que quiere transmitir. De hecho, una educación demasiado exigente o determinadas actitudes negativas (como la corrección continuada) pueden agravar sus problemas de lenguaje derivando en dificultades como un retraso del habla, mutismo selectivo o disfemia.

No obstante, existen muchos casos en los que los episodios de tartamudez vienen determinados por factores externos. Estos provocan cambios en la vida del niño que no puede o sabe gestionar adecuadamente, como por ejemplo el nacimiento de un hermano/a, rupturas, estrés o conflictos en el hogar, la entrada al colegio, la pérdida de un familiar o, incluso, infecciones del oído u otitis medias frecuentes.

Más allá de la etapa de disfemia evolutiva o infantil, debemos vigilar que no se produzcan acompañados de bloqueos o tensiones corporales (apretar la boca, cerrar los ojos, respiración agitada…) ni que los episodios se alarguen en el tiempo. Si esto ocurre, lo más adecuado sería acudir a un especialista en el lenguaje para que evalúe y valore la posibilidad de iniciar una intervención más específica.

 

Si quieres saber un poco más acerca de la disfemia, pasa por el blog de MAMOI y encontrarás enlaces a algunos libros y guías que pueden serte útiles. ¡Nos vemos allí!

 

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