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JUEGOS DE PISCINA PARA TODAS LAS EDADES

JUEGOS DE PISCINA PARA TODAS LAS EDADES

Ante la llegada del calor parece casi obligada la visita a la piscina o la playa para poder refrescarnos y hacer que los peques de la casa conozcan este nuevo medio y lo disfruten.

Es una oportunidad única para descubrir nuevas formas de movimiento, estimular la motricidad y mejorar sus capacidades físicas y respiratorias, además de fortalecer el vínculo con el adulto gracias a ese maravilloso “piel con piel” en los juegos de interacción.

 

Antes del año de edad, el gateo por la arena/césped será una de sus juegos favoritos, pero a partir de los dos años el modo explorador se enciende, por lo que habrá que estar muy atentos a cada movimiento dentro y fuera del agua (sumando que aún no existe la conciencia de peligro). A partir de los tres años, no querrán salir del agua y demandarán frecuentemente la colaboración del adulto para iniciar juegos.

Al principio, podemos encontrarnos perdidos ante esta nueva actividad y limitarnos a “bañarlos” o hacer como si fuesen aviones/peces que nadan por la superficie del agua. Por ello, hoy vamos a ver algunos juegos que podemos hacer con ellos según su edad y nivel de desarrollo y siempre teniendo en cuenta si saben o no nadar, pues esto marcará el ritmo de la actividad.

 

Juegos de estimulación para bebés en el agua

  • Es importante mantener activo un reflejo que presentan los bebés desde que nacen hasta aproximadamente los 6-9 meses de edad. Se trata del “corte glótico” y consiste en que, aunque el bebé se sumerja en el agua, la glotis se cierra impidiendo que entre agua en las vías respiratorias. Si no se estimula (con inmersiones controladas) este reflejo se pierde con más rapidez. 
  • Algunas formas de hacer inmersiones controladas pueden ser: sostener al bebé por las axilas, manteniendo la posición de pie dentro del agua, contando uno dos y tres, soplar en la carita del bebé y sumergimos; o con el bebé sentado en el bordillo, al introducirlo en el agua hacer una pequeña inmersión. 
  • Otro tipo de actividades para estimular la percepción visual y táctil es colocar objetos de diferente peso (que se hundan un poco, otros que floten…) dentro de piscinas con poca profundidad y animarlo a buscarlos y cogerlos. Además así trabajaremos también la motricidad fina.
  • Una variante del anterior sería “pescar” esos objetos con un vaso en lugar de con las manos, añadiendo dificultad a la actividad y trabajando habilidades distintas. También podemos congelar el día anterior varios cubitos grandes con unas gotas de colorante alimenticio y que tengan que atraparlos antes de que se derritan, o incluso cazarlos con el vaso del color que corresponda.
  • Podemos hacer uso de material auxiliar (como tablas, churros…) y colocarlos en distintas partes de su cuerpo (bajo la nuca, en la barriga, agarrado a sus manos…) para hacer desplazamientos y provocar la flotación.

 

Juegos para perder el miedo al agua

  • Una de las cosas que menos les gusta a los niños es que les caiga el agua en la cara, por lo que podemos iniciar un juego de turnos en el que ellos también nos salpiquen a nosotros. Pronto lo disfrutarán si nos ven hacer un buen “teatro”.
  • También podemos invitarles a hacer burbujas con la boca sumergiendo poco a poco solo una parte de la cara.
  • Para aquellos niños que no quieren soltarse del bordillo, podemos colocarnos a su lado y motivarles para que pasen rodeándonos.

 

Juegos para niños que ya saben nadar

  • Tiburón: todos hemos jugado alguna vez a este mítico juego. El adulto puede hacer las veces de pez y los niños, tiburones que lo persiguen para comérselo. O al revés: papá es el tiburón, y los pececillos tienen que huir de él.
  • El globo: Se agujerea un globo con un alfiler, lo llenamos de agua y se anuda. Los niños tendrán que pasárselo intentando que no se quede vacío ni estalle en sus manos.
  • La caza del tesoro: lanzaremos algunos objetos al fondo de la piscina (sin que ellos miren) retando a los niños a que los cojan. Podemos usar tiempo para ver quién consigue más cosas en un minuto o quién consigue encontrar antes algún objeto en particular de los que hayamos tirado.
  • Podemos también realizar circuitos de pruebas (dentro y fuera del agua) utilizando también pelotas, aros…
  • El túnel: los niños se colocan con las piernas abiertas haciendo una hilera y van pasando uno a uno buceando.
  • La carrera: podemos jugar a los conocidos “relevos” o inventar una variante en la que los niños tengan que trasladar una pelota de extremo a extremo de la piscina sin poder usar las manos para empujarla, sino con la nariz. ¡Diversión asegurada!

 

Lo más importante de todo es JUGAR, pasar un rato diferente y disfrutar juntos fortaleciendo el vínculo, crear recuerdos y recuperar el tiempo perdido durante el invierno. ¡Al agua!

 

De todos es sabido que la natación siempre ha sido, y es, un deporte muy completo. Gracias al desplazamiento a través del medio acuático se ponen en marcha casi todos los músculos de nuestro cuerpo, y en el caso de los bebés, es muy importante para el desarrollo de las áreas motoras, cognitivas, sensoriales y sociales. 

Que los bebés, o niños más mayorcitos, estén en contacto con este medio, supone un desarrollo de la musculatura, refuerza la capacidad respiratoria y ayuda a la expulsión de mocos en caso de congestión. Y por supuesto, y esto gustará a muchas mamás y papás, mejora el apetito, aumentándolo (y es que el agua da mucha hambre). Y una gran multitud de beneficios, pero lo más importante es que ayuda a mejorar el vínculo entre mamá o papá e hijo fortaleciendo el afecto.

 

Y si quieres saber más sobre estimulación infantil, atención temprana e ideas sobre maternidad y el desarrollo de los peques, no te pierdas el blog de MAMOI.

 

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