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EL DESARROLLO DEL JUEGO COMO BASE DE APRENDIZAJE

EL DESARROLLO DEL JUEGO COMO BASE DE APRENDIZAJE

El juego es una parte fundamental del desarrollo de todo niño en crecimiento. No se trata de un mero entretenimiento, sino que además incrementa sus habilidades y contribuye al aprendizaje de conceptos (colores, formas, tamaños…), les ayuda a desarrollar la creatividad, descubrir sus gustos y, además, suministra un medio (aparte del lenguaje) para que expresen sus temores, necesidades y deseos.

Todos los niños juegan, aunque no de la misma manera, variando en función de su edad, su desarrollo y sus preferencias. Existen varias etapas que el niño atraviesa según va creciendo, siendo cada una muy importante para el desarrollo de la siguiente, si bien no todos los niños progresan de una etapa a otra al mismo tiempo. Por ello, vamos a enumerar los tipos más frecuentes de juego comprendidos entre la etapa de 0 a 24 meses y algunas recomendaciones de juguetes para estimularlas:  

 

Juego estereotipado

Desde que son capaces de llevarse la mano a la boca hasta, aproximadamente, los 12 meses de edad, se observan en el niño algunos juegos repetitivos, sin una conciencia causa-efecto sobre los mismos. Algunos ejemplos de este tipo de juego pueden ser: agitar un sonajero, tirarlo o chuparlo, balancear un objeto, hacer rodar un coche o pelota por el suelo o arrastrar un juguete de cuerda. Se trata de un tipo de juego más exploratorio, manipulativo y sensoriomotriz, por lo que podemos ofrecer al niño juguetes tan variados como Alice, la pelota, el espejo Albert, el llavero del circo y César tentetieso, todos de la marca LILLIPUTIENS; maracas y sonajeros de madera, de BAMBAM, y mordedores como el mono de MATCHSTICK MONKEY.

 

Juego social simple

Entre los 6 y 12 meses de edad aparecen los juegos más básicos de interacción en los que el niño comienza a responder de forma más consciente al juego compartido como tal, estableciendo ciertos turnos en él. Juega con su imagen en el espejo, su voz (balbucea y empieza a encadenar sílabas), su cuerpo (bailando cuando escucha música) y sus manos, además de las personas, con quien comparte acciones como las palmitas, los lobitos y el cucú-tras. En este momento empieza a ser consciente de algunas de sus acciones y juega a tirar objetos al suelo con la intención de que el adulto los recoja, haciendo desaparecer así los esquemas estereotipados que comentábamos más arriba.

Algunos ejemplos de juguetes para aprovechar al máximo esta etapa pueden ser el libro de Albert en el zoo, los 6 cubos de granja, los peces marioneta de baño y el Smartphone Nicolás, todos de LILLIPUTIENS.

 

Juego funcional

Posiblemente el más conocido, se empieza a desarrollar hacia el primer año de edad y evoluciona hasta los 18 meses aproximadamente. Como su nombre indica, el niño comienza a identificar el uso real de los objetos de la vida diaria, realizando acciones o gestos asociados con su uso, pero fuera de su objetivo habitual: coge una taza vacía para hacer como que bebe, intenta peinarse y lavarse los dientes, hace como que habla por teléfono, etc. También son ejemplos pasar páginas de un cuento, arrastrar un lápiz para pintar y lanzar la pelota esperando a recibirla. Esta etapa de juego es muy importante para el desarrollo de los niños, pues se encuentra vinculada a una de las capacidades previas al desarrollo del lenguaje más importante: la imitación.

Como recomendación de juguetes para esta etapa, podemos encontrar el bebé Amélie, conjuntos de marionetas de dedo, ambos de la marca LILLIPUTIENS; y los bloques de construcción y el puzle de madera, de BAMBAM.

 

Juego combinatorio

De igual manera, entre los 12 y los 18 meses de edad se añade un valor a su juego funcional comenzando a combinar varios objetos para realizar una actividad, por ejemplo, dando vueltas a una taza vacía con una cuchara, golpeando el tambor con la baqueta en lugar de con la mano y ensartando anillas en una pirámide. También es muy característico de esta edad el juego de sacar/meter objetos de un recipiente.

Algunos ejemplos de juguetes serían el apilador de madera y el laberinto de madera, ambos de BAMBAM; y la casa de la abuelita de caperucita roja (en breve a la venta), de la marca LILLIPUTIENS.

 

Juego de causalidad

Una vez cumplido su primer año empezará a ser plenamente consciente de que sus acciones tienen consecuencias (hablando del juego nos referimos a respuestas auditivas, visuales y/o sociales). Es el momento de los juguetes con botones, luces y sonidos, además de vigilar grifos, electrodomésticos, mandos a distancia, etc., ya que para ellos la función es similar. Llegando a los 24 meses de edad, este juego se traducirá en lanzar canicas o coches por planos inclinados, tirar a los bolos y hacer funcionar un coche teledirigido sencillo.

En este tipo de juego, son muy recomendables juguetes del tipo la pirámide de construcciones Jeff, de LILLIPUTIENS, la casita de bolas y el coche de madera multiactividad, de VILAC (próximamente a la venta).

 

Juego relacional presimbólico

A partir de los 18 meses, el juego funcional evoluciona hacia una función mucho más allá del uso real de los objetos, realizando el niño acciones referidas a situaciones cotidianas vividas en su día a día (muy conocidas) aplicándolas a un agente pasivo, por ejemplo, dando de comer a un muñeco o durmiendo al osito en la cuna. Posteriormente, las realizará sobre sí mismo y, al final, sobre otra persona (peina a mamá). En torno a los 2 años de edad, representará un rol muy básico en secuencias cortas imitando a otra persona, utilizando además algún objeto real en sus acciones (meter la llave en la cerradura o hacer como que barre el suelo).

Podemos aprovechar al máximo esta etapa de juego con juguetes como el oso César va al veterinario, la maletita-ambulancia del doctor, ambos de LILLIPUTIENS y a la venta en breve ya que son novedades; y el banco de trabajo y caja de herramientas de VILAC (próximamente a la venta).

 

En conclusión, es importante respetar los tiempos de cada niño y adecuarnos a su desarrollo, sus ritmos y preferencias. Iremos viendo cómo sus habilidades crecen y van dando paso a juegos cada vez más elaborados. Como último apunte, no dejéis que la “edad recomendada” de la caja os diga cuándo y cómo jugar con vuestros peques, si algo hemos aprendido JUGANDO es que nada es lo que parece, pues un lápiz puede hacer unas veces de cuchara, de peine, y si hace falta de carretera.

Y si quieres saber un poco más del juego, de tu peque, o de cómo aprenden los bebés, te espero en blog: MAMOI

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